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La herida de abandono nos hace dependientes emocionales y nos pone en posición vulnerable al abuso.

A lo largo de la vida, especialmente en la infancia, experimentamos momentos que nos hieren y, de forma no consciente, trasciende la experiencia para dejarnos marcas de comportamiento al futuro. Una herida, como el sentimiento de abandono, puede llevarnos a la dependencia emocional sin que así nos demos cuenta.  

¿Qué es la herida de abandono? 

La sensibilidad de la infancia percibe el abandono incluso hasta en pequeños gestos. Una madre que descuida al hijo unos segundos por responder una llamada puede ser un momento en que el niño se sienta abandonado por la madre y a la postre se refleje en actitudes adultas.  

Cuando hablamos de la herida de abandono lo hacemos de forma simbólica al explicar un profundo sufrimiento de algunas personas sienten ante una experiencia de angustiosa. Como señalo anteriormente, esta experiencia pudo ser, de manera objetiva, no tan terrible o extrema como se significó en el inconsciente de la persona, pero que igualmente deja una huella profunda.  

El abandono se vivencia en relación a la angustia por la separación, la necesidad de seguridad, necesidad afectiva difícil de saciar, miedo a la soledad, pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre el mundo, etc.  

Cuando alguien vive alguna de estas situaciones se siente desconectado o excluido, lo que también generará un mensaje interior de no ser digno de amor.  

Aún más: si el adulto en cuestión trata de consolar al niño ante la percepción de abandono o exclusión, el niño lo rechazará por resentimiento ante el abandono percibido. La herida no podrá sanarse y trascenderá a la adultez.  

La herida de abandono nos hace dependientes emocionales 

Cuando hay secuelas de una herida por abandono, la dependencia emocional suele ser una de las más comunes. Esta encarna el miedo a volver a vivir la exclusión o el abandono.  

La persona que vive con este miedo es porque sabe el dolor que el abandono puede causarle y está dispuesta a evitarlo a toda costa. Su miedo a perder a la persona amada, a sentir el vacío y al propio abandono le harán reaccionar aferrándose a quien ama o cree amar.  

El adulto dependiente continuamente se encontrará sufriendo necesidades emocionales, que no logra satisfacer, principalmente de falta de afecto. Se apega a alguien que idealiza, pero al mismo tiempo vivirá con la inseguridad constante y se dirá: ni contigo ni sin ti.  

Secuelas de la dependencia emocional 

La relación de una pareja con alguien que vive una herida de abandono puede ser poco llevadera, pues se convierte en un vínculo de apego negativo, enganche y dependencia. El “abandonado” vivirá siempre dudando del amor del otro, representará escenas de celos, reclamos de atención, incapacidad para tener una vida propia.  

Igualmente, la necesidad de ser amados, expone a una situación de vulnerabilidad frente a la manipulación y el chantaje por parte de su pareja, pues el “abandonado” hará todo lo que se le pida para que su pareja no se vaya.  

Por otra parte, la pareja también puede ver en el reclamo de afecto una exigencia que no es capaz de cumplir (porque no le corresponde).  

TE DEJO AQUÍ 15 Pasos para superar la dependencia emocional 

¿Qué hacer con la herida de abandono? 

Para llevar una relación de pareja saludable y sin dependencia emocional causada por la herida de abandono, la persona debe trabajar en recuperar a su niño interior y sanarlo. Aquí algunas claves de cómo hacerlo.  

  1. Revisar la infancia y las heridas infantiles, identificar el momento en que nos sentimos abandonados y redimensionar la situación.  
  1. Sanar nuestro niño interior haciéndole ver que cuenta con nosotros y ya no está solo. 
  1. Tomar a nuestro yo adulto, hacernos responsables de nuestros dolores y nuestros miedos.  
  1. Tomar consciencia de nuestra dependencia y trabajar con ella sanando cuentas pendientes de nuestra historia.  
  1. Responsabilizarnos de nuestra propia vida y gestión de nuestras emociones.  
  1. Evitar adjudicar a la pareja la responsabilidad de sanarnos o cuidar de nosotros. 
  1. Trabajar con nuestra autoestima. 

JORGE DOMÍNGUEZ | PSICOTERAPIA   

De Frente a la Vida |CONTIGO

 

Curso impartido por Jorge Domínguez.

 

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